0

Una cabeza Romana en el México Prehispano [TECAXIC-CALIXTLAHUACA]

Cabeza de Tecaxic-Calixtlahuaca, de terracota encontrada en México con posible origen romano.Esta es una cabecita de terracota, descubierta en 1933, es un fragmento de una figura mas grande. Fue descubierta en 1933 en una tumba precolombina en la zona de Tecaxic-Calixtlahuaca en el valle de Toluca.
Descubierta por José García Payón, arqueólogo Jefe del Departamento de Arqueología del Gobierno del Estado de México.Entre
los años 1930 y 1938 dirigió las primeras exploraciones científicas de la zona
arqueológica de Tecaxic-Calixtlahuaca, muy cercana a la moderna ciudad de Toluca.En su trabajo en  Tecaxic-Calixtlahuaca  halló un extraño objeto.
No sabemos el motivo exacto, pero su extenso trabajo arqueológico en esta zona, permaneció sin publicar y únicamente sacó a la luz algunos artículos breves sobre los entierros y la cerámica hallada, así como el primer tomo de los tres libros que iba a dedicar a esta zona. En ese único libro, curiosamente no figura ninguna información sobre sus excavaciones arqueológicas, limitándose a ofrecer información etnohistórica del Valle de Toluca.
En el año 1933 tiene lugar un hallazgo sobre el cual no realizaría ningún informe oficial, sino hasta el año 1961, o sea, casi 30 años después de su descubrimiento. En ese año publica un breve informe del hallazgo en el boletín del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México. En su informe titulado “Una cabecita de barro, de extraña fisonomía”.
 
“A fines del año de 1933 emprendí la exploración del montículo 6 de la zona arqueológica de Tecaxic-Calixtlahuaca, en el Valle de Toluca; durante el curso de los trabajos se demostró que esta plataforma contenía tres superposiciones. Como la última o tercera época se halla más elevada que las anteriores, decidí llevar a cabo una exploración desde encima para ver si era posible encontrar los vestigios arquitectónicos correspondientes a las dos épocas constructivas anteriores.”
José García Payón continúa su artículo describiendo con todo detalle, como progresó la exploración arqueológica donde, posteriormente, apareció un extraño objeto:
“Después de remover una gruesa capa de tierra, encontramos dos pisos superpuestos separados entre sí por una capa de 20 cm. de tierra (…) Atravesamos los dos pisos y continuamos bajando, encontrando a poco el 
piso de la segunda época (…) lo atravesamos, y entre dicho piso y el de la primera época encontramos dos entierros por cremación con cerámica y un buen número de artefactos correspondientes al periodo Azteca-Matlazinca.”
A continuación pasa a enumerar todos los objetos que halló asociados a esos entierros y donde escribe en mayúsculas, el hallazgo tan peculiar que realizó:
“Entre ellos, además de varias piezas de cerámica, dos brazaletes de concha, un pectoral del mismo material, una cuenta de azabache, cuatro cuentas de barro recubiertas por una delgada lámina de oro, cuentas de cristal de roca y una cabeza de ocelotl del mismo material, una pipa, una plaquita de oro, un fragmento de tubo de cristal de roca, resto de mosaicos de turquesas, unas cabecitas de cobre, dos sellos de barro, apareció UNA CABECITA DE BARRO DE EXTRAÑA FISONOMÍA, de 2.5 cm. de diámetro.”
 
¿Qué movió a José García Payón a escribir este articulo 30 años después de su descubrimiento?. ¿Qué era exactamente esa cabecita de barro?. Ciertamente no había estado oculta, pues ya en 1959 el etnólogo austriaco Robert von Heine-Geldern había comentado la importancia de ese hallazgo. En 1960 el arqueólogo alemán Ernst Boehringer sugiere que la cabeza es de origen romano y concretamente de los siglos  o III d.C. Un año antes de la publicación del artículo, en 1960, se discutió si el hallazgo podría considerarse como verdadero o no en el XXXIV Congreso Internacional de Americanistas que tuvo lugar en Viena, donde se puso en tela de juicio su veracidad.
Quizás motivado por los comentarios allí vertidos, José García Payón se vio casi obligado a escribir este artículo para, al menos, no dejar lugar a dudas de que el hallazgo se produjo en un entorno arqueológico totalmente controlado.
El artículo de José García Payón continúa describiendo de dónde está extrayendo estos datos, ya que, como hemos comentado, escribía casi 30 años después de su descubrimiento:
“Estos datos los estoy extractando de mi manuscrito (Segundo tomo) 341 y 342 sobre la zona arqueológica de Tecaxic-Calixtlahuaca que ha permanecido inédito. Durante varios años conservé esta cabecita en mi poder y sólo la mostré a contadas personas que la tomaban como una curiosidad”.
Estractos de información extraída de una Entrevista con el Arqueólogo del Instituto de Estudios de América Latina de la Universidad de Texas en Austin, Romeo H. Hristov quien es Arqueólogo por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México y Doctor en Arqueología Prehistórica por la Universidad de Salamanca en España y actualmente es investigador visitante del Instituto de Estudios de América Latina de la Universidad de Texas en Austin.
 Puede que sea una de las pocas personas que ha intentado estudiar desde un punto de vista científico, la posibilidad de los contactos transoceánicos en tiempos prehispánicos y ha realizado un gran esfuerzo para dilucidar la veracidad del hallazgo de la cabeza romana de Calixtlahuaca.
En el año 1995 mediante la técnica de la termoluminiscencia, establece que la pieza está facturada entre el siglo IX a.C. y la mitad del siglo XIII d.C. lo que, pese al amplio margen existente, demuestra que la pieza efectivamente corresponde al periodo prehispánico de México.
Bernard Andreae, Director Emérito del Instituto Alemán de Arqueología Romana, declaró que:
 
“es sin duda romana, y el análisis de laboratorio han confirmado que es antiguo. El análisis estilístico nos dice más precisamente que es una obra romana del siglo II d.C. y el peinado y la forma de la barba presenta los rasgos típicos del periodo de los emperadores Severianos (193-236 d.C.), exactamente en la ‘moda’ de la época.”
 
En una entrevista que se realiza al  Dr H .Hristiv y respondiendo a la pregunta a continuación:
Según los estudios que ha realizado, ¿qué grado de confiabilidad podemos tener de que la cabeza sea realmente de la época romana y que se haya encontrado en un contexto prehispánico?
Romeo H. Hristov: “Desde las primeras discusiones de este hallazgo durante el XXXIV Congreso Internacional de Americanistas en 1960, varios especialistas de la arqueología Mesoamericana (Gordon Ekholm, Jose Alcina Franch y David H. Kelley, entre otros) han considerado la cabecita de Tecaxic-Calixtlahuaca como una de las evidencias Mesoamericanas más confiables acerca de la existencia de contactos transoceánicos precolombinos. El análisis de Termoluminiscencia y los estudios complementarios sobre su estilo y el contexto donde ésta fue hallada han venido a reforzar dicha opinión. Por otro lado, como suele suceder con los datos controvertidos, éste hallazgo también fue objeto de varias críticas cuya competencia e imparcialidad han variado considerablemente. Las dos principales objeciones han sido que se puede tratar de una intrusión colonial o reciente dentro del contexto prehispánico; sin embargo, ambas sospechas tienen que ver mas con las emociones subyacentes de la polémica que con cualquier dato verificable.”
Fuente: cronicasdelgrantiempo.blogspot.com
www.aztlanvirtual.com
0

Codex Gigas, los enigmas de la Biblia de Satanás

El código del diablo

Existen muchos manuscritos medievales que ha día de hoy, y tras numerosos estudios, continúan siendo un verdadero enigma para muchos. Sus contenidos, sus ilustraciones y su historia son sinónimo de misterio. Hablamos hoy del más grande de todos ellos, el conocido como Codex Gigas, “libro grande en latín”, también conocido como “código o biblia del diablo”.

 

From the National Geographic Channel’s Devil’s Bible, Codex Gigas manuscript. (Photo Credit © MPH / NGC)

Características del manuscrito:

Lo de “libro grande” es un título de lo más acertado, ya que el Codex está considerado como el manuscrito más grande conservado de la época. Sus dimensiones son impresionantes; 92 x 50,5 x 22cm. Contiene 624 páginas iluminadas con tintas roja, azul, amarilla, verde y pan de oro. Entre los textos variados se incluyen un buen número de ilustraciones recreadas con tremenda maestría. Su peso, nada menos que 75 kg.

Se encuentra en un estado de conservación excelente y conserva la unidad estelística con la que fue creado. De su interior faltan algunas páginas, que en algún momento de la historia fueron arrancadas, ignorando el contenido que pudieran tener.

El enorme tamaño está en consonancia con el de las Biblias que se manufacturaban en Europa en los siglos XI y XII, con su tamaño, los papas reformistas pretendían poner de manifiesto la importancia de los sagrados textos.

A menudo, estas valiosas Biblias o manuscritos eran regaladas a las iglesias o monasterios por sus poderosos mecenas como medio para indicar su condición, o bien eran regalos de obispos que querían defender su poder y hacer hincapié en la importancia de la fe en tiempos difíciles. Su enorme tamaño los reducía a uso de atril, posiblemente para uso en el refectorio monacal para las lecturas a la hora de comer o en el prebisterio de la iglesia para los servicios del día. No están considerados como libros litúrgicos, pero si que podrían ser complementarios.

El Codex Gigas se podría considerar como el último gran manuscrito de estas características, ya que en las fechas en las que fue creado comenzaban a aparecer en París las Biblias de pequeño formato y un solo volumen, que acabarían por resultar bastante más prácticas que estos gigantescos pliegos.

 

Origen del Codex Gigas:

El manuscrito llamó la atención de todo aquel que conocía su existencia desde el primer día en que fue expuesto. La ilustración del Diablo entronizado en una de sus páginas fue lo que le valió el famoso apodo de Biblia del Diablo.

 

En la época medieval el manuscrito figuraba entre las maravillas del mundo y se le atribuía un enorme valor material. La autoría del pliego se le otorga al monje Herman el Recluso del monasterio de Podlažice, aunque este es un dato bastante confuso y en realidad no se sabe a ciencia cierta quien escribió e ilustró sus pergaminos.

Una nota en el interior de la portada, de finales del siglo XIII, apunta a que ciertamente, el manuscrito fue creado en el monasterio benedictino de Podlažice. Más tarde, éste monasterio que pasaba por dificultades económicas, empeñaría el manuscrito al monasterio cisterniense de Sedlec. Más tarde, sería comprado de nuevo por los benedictinos, pero esta vez en el monasterio de Břevnov, financiando la compra el arzobispo de Praga, por encontrarla ajustada a derecho a apropiada para el tesoro de su orden. En todos los casos, el manuscrito siempre se encontró en sus orígenes dentro de la provincia de Bohemia, en la República Checa.

Allí estuvo hasta que en 1594, Rodolfo II, gran amante de cualquier obra enigmática, transfirió la obra a su colección personal en el castillo de Praga. Medio siglo más tarde, tras la Guerra de los Treinta Años, el castillo fue expoliado por el ejército sueco y el libro, junto a muchos otros tesoros, pasaron a formar parte de la colección de la Reina Cristina de Suecia. Desde entonces se encuentra en ese país, primero en la biblioteca real y más tarde, desde 1877, en la biblioteca nacional de Suecia, en Estocolmo.

Durante el paso de los siglos, y muestra de la atracción que ejercía el manuscrito, muchos incluyeron en él sus firmas, como los típicos “Yo estuve aquí”, de los baños públicos. Se encuentran inscripciones de los siglos 16 y 17, en incluso se pueden encontrar los nombres de Josef Pečirka y Beda Dudik, dos estudiosos checos pioneros en el estudio científico del manuscrito.

 

Sinar multishot – 16 skott

Contenidos del Codex Gigas:

Su contenido, sin duda, es lo que hace de este manuscrito un volumen especial, único y enigmático, alejándolo de las biblias típicas manuscritas de la época.

  • El Codex incluye, entre otros muchos temas:
  • El Antiguo y Nuevo Testamento.
  • Traducciones latinas de Flavio Josefo, Antiquitates Iudaicae y  De Bello y ss Iudaico, trabajos sobre la historia de los Judios.
  • Las etimologías enciclopédicas de Sevilla, en veinte libros, de Isidoro.
  • Ocho libros médicos. Los primeros cinco de origen griego o bizantino, que bajo el título de Ars medicinae fueron lectura obligatoria para estudiantes de medicina en el sur de Italia a partir del siglo XII. Al final estos libros se convirtieron en textos de medicina en toda la Europa medieval.

 

Los otros tres tratados médicos se dedican a la medicina práctica y fueron escritos por Constantino el Africano, que fue monje benedictino sobre la mitad del siglo XI en Monte Cassino, suponiéndose traducciones de éste de otra serie de escritos médicos árabes.

Tras el final del Nuevo Testamento se encuentran sus famosas ilustraciones, una de la Jerusalén celestial y, enfrente, la del famoso diablo.

En páginas siguientes se encuentra una confesión de los pecados y una serie de conjuros escritos en gran formato.

  • La Crónica de Bohemia, escrita por Cosmas de Praga.
  • La Regla de San Benito.
  • Calendarios.
  • Listas de nombres, presumiblemente de los miembros o benefactores de la comunidad monástica local.
  • Santoral y Esquelas.

Todo esto, mezclado con textos cortos de antiguas historias, curas medicinales y encantamientos mágicos. Un peculiar puzle que recogió en su día los textos más importantes en varias materias, junto con fechas y nombres, para convertir el manuscrito en un ejemplar único.

La leyenda de la Biblia del Diablo:

A parte de la ilustración antes mencionada de Satanás en una de sus páginas, la verdadera leyenda que siempre ha acompañado al manuscrito cuenta que el supuesto monje Benedictino al que se le atribuye la obra, fue condenado a ser emparedado vivo por un grave crimen y, para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental y única que todos alabarían y que llenaría de honores al monasterio y, si eso fuera poco, la ciclópea obra sería escrita por él en tan solo una noche.

Los monjes permitieron al atrevido escriba llevar a cabo su imposible tarea que, a la mañana siguiente, presentó su gigantesco libro acabado y reluciente.

Nadie podía creer que tan magna tarea hubiese podido ser realizada en tan corto periodo de tiempo y no se tardó en rumorear que el joven monje, para cumplir su promesa, había solicitado la ayuda del mismísimo Satanás, y que fue éste y no el escriba el que escribió todos y cada uno de los caracteres del manuscrito.

Mito y leyendas, lo cierto es que el Codex Gigas ha conservado su poder de atracción hasta día de hoy. De un precio incalculable, ha sido codiciado por muchos y los intentos de robo se han repetido a lo largo de la historia. Temor y obsesión, quien sabe si con algún mensaje oculto o sobrenatural que todavía permanece allí, esperando a que algún avezado lector se atreva a descifrar las auténticas palabras del Diablo.

 

Fuentes:

http://www.kb.se/codex-gigas/eng/

http://es.wikipedia.org/wiki/Codex_Gigas

Ver Codex Gigas en alta resolución AQUÍ